martes, 24 de noviembre de 2009

24.11.09


Aún podía oler su perfume entre la pequeña cortina de aire que había creado a su partir, Miriam acababa de irse y Pablo ya la estaba echando de menos.
Mientras la veía cruzar la puerta de salida de la sala, recorbdaba el último beso que Miriam le había dado, antes de irse, y es que aunque ninguno de los dos se lo imaginara, aquel sería el último; su último beso.

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