Ella no era de ese tipo de chicas que lo único que les hace felices es estar en el ordenador horas muertas, buscando cosas que luego les serían inútiles y tecleando en el navegador una y otra vez lo mismo.
A ella no le hacía feliz quedase hasta que el reloj dictaminara que ya era de madrugada haciendo zapping en la T.V
Tampoco salir toda la noche con sus amigas de marcha, de bar en bar y de discoteca en discoteca hasta que se dignaran a volver a casa alrededor de las 8 o 9 de la mañana del día siguiente por tener los pies reventados de semejante desvarajuste en sus vidas.
Ella era diferente a todos esos tipos de chicas.
A ella solo le hacían feliz dos cosas en esta vida: su cuaderno de dibujo y su cámara de fotos.

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